
Daniela Alanis Mendez
29 dic 2025
La actriz francesa Brigitte Bardot, ícono absoluto del cine europeo, símbolo sexual de los años cincuenta y sesenta y figura clave de la cultura popular del siglo XX, falleció a los 91 años en su residencia de La Madrague, en Saint-Tropez, al sur de Francia. Las causas de su muerte no han sido reveladas.
El deceso fue confirmado este domingo 28 de diciembre por la Fundación Brigitte Bardot, creada por la propia actriz y a la que dedicó más de cuatro décadas de su vida. La noticia generó una inmediata ola de reacciones en Francia y el mundo. El presidente Emmanuel Macron lamentó su muerte y afirmó que Bardot encarnó “una vida de libertad” que otorgó a Francia “un brillo universal”.
Considerada durante décadas como “la Marilyn Monroe francesa”, Bardot fue comparada con la estrella estadounidense por su belleza, sensualidad, magnetismo frente a la cámara y la presión asfixiante de la fama. Sin embargo, a diferencia de Monroe, rechazó sistemáticamente instalarse en Hollywood, pese a las cuantiosas ofertas que recibió, prefiriendo mantenerse como una estrella del cine europeo y preservar su independencia artística y personal.

Protagonista de filmes emblemáticos como "Y Dios creó a la mujer" (1956), "La verdad" (1960) y "El desprecio" (1963), Bardot se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del cine mundial. Su irrupción supuso una auténtica revolución en una Francia aún conservadora, marcada por la posguerra.

Rubia, libre, provocadora y ajena a los códigos tradicionales, Bardot no solo encarnó una nueva forma de sensualidad femenina, sino también una actitud desafiante frente a la moral, la moda y las relaciones amorosas. Intelectuales como Simone de Beauvoir la elogiaron como símbolo de una libertad sexual que cuestionaba al patriarcado.

Además de su carrera cinematográfica, Bardot tuvo una etapa exitosa en la música. Su colaboración con Serge Gainsbourg dio lugar a Je t’aime… moi non plus (1967), una canción tan provocadora como influyente, que escandalizó y fascinó por igual.
Como ícono de la moda, popularizó el bikini, los vestidos de cuadros vichy, las bailarinas, las camisetas de rayas y un estilo desenfadado que marcó a generaciones. A finales de los años cincuenta era la actriz mejor pagada de Francia y una de las mujeres más fotografiadas del planeta.

En 1973, a los 39 años y en la cima de su fama, Bardot anunció su retiro definitivo del cine tras rodar 42 películas. Desencantada, declaró que el mundo del espectáculo estaba “podrido” y decidió alejarse por completo de la vida pública.
A partir de entonces inició una segunda vida como activista en defensa de los animales, causa que se convirtió en el eje central de su existencia. En 1986 fundó la Fundación Brigitte Bardot, desde donde lideró campañas contra la caza de focas en Canadá, la tauromaquia, el tráfico de animales, el maltrato y el consumo de carne de caballo.
“No me importa mi gloria pasada. Eso no significa nada frente a un animal que sufre”, afirmó en una ocasión.
Pese al reconocimiento por su activismo, Bardot fue una figura profundamente polémica por sus posiciones políticas, su cercanía con la ultraderecha francesa y declaraciones sobre migración, religión y feminismo que le valieron varias condenas judiciales por incitación al odio racial.
En 2018, durante el auge del movimiento #MeToo, criticó duramente a las actrices que denunciaron acoso sexual, calificándolas de “hipócritas”, lo que generó una fuerte reacción social.

Brigitte Anne-Marie Bardot nació el 28 de septiembre de 1934 en París, en el seno de una familia burguesa. Estudió ballet clásico y comenzó como modelo antes de ser descubierta por el cineasta Roger Vadim, su primer esposo, quien impulsó su carrera.
Se casó cuatro veces y tuvo un solo hijo, Nicolas-Jacques Charrier, con quien mantuvo una relación distante durante años. En su autobiografía Initiales B.B. habló sin reservas de su rechazo a la maternidad y de la presión extrema de la fama, que incluso la llevó a intentar suicidarse.
En sus últimos años vivió recluida en Saint-Tropez, con problemas de movilidad, rodeada de animales y alejada de los reflectores. En una entrevista reciente afirmaba vivir “como una granjera”, sin teléfono móvil ni computadora.

Además del presidente Macron, diversas figuras políticas y culturales lamentaron su fallecimiento. Marine Le Pen la describió como una personalidad “extraordinariamente francesa”.
La Fundación Brigitte Bardot la despidió con un mensaje en el que la definió como “una actriz y cantante de renombre mundial que eligió abandonar una carrera prestigiosa para dedicar su vida al bienestar animal”.
Brigitte Bardot no solo fue un mito del cine y un símbolo sexual: fue una figura que desafió su tiempo, pagó el precio de la fama y eligió retirarse para defender aquello que consideró más importante. Con su muerte, se cierra definitivamente una de las páginas más influyentes del cine y la cultura del siglo XX.






